Mazón y el apagón, la política de la memoria de pez

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Fuente: Elaboración propia

Los valencianos exigen la dimisión de Carlos Mazón, responsable de tragedias recientes, lo que genera conflictos en el Partido Popular. A pesar de la presión, Mazón permanece en su cargo, consciente de que su dimisión podría dejarlo como responsable histórico. La memoria ciudadana es efímera, favoreciendo la impunidad política.

Los valencianos llevan meses indignados y movilizados exigiendo la dimisión de su presidente autonómico, Carlos Mazón, quien todos sabemos que tenía la responsabilidad de las emergencias en la Dana del 29 de octubre que provocó la muerte de 235 personas.

Algunos analistas consideran que, al mantenerse en el cargo, está creándole un problema al Partido Popular y les sorprende que no sea su propio partido quien presione para conseguir su dimisión y así lograr reconciliarse con todos los valencianos que están rabiosos con su gobierno y el partido.

Pero si uno observa el comportamiento político de los ciudadanos y su posterior reflejo electoral, estará de acuerdo conmigo en que, si ahora dimitiese Mazón, quedaría para la posterioridad, él y su partido, como los responsables de parte de la tragedia valenciana, al menos en lo referente a la advertencia que hubiera podido salvar muchas vidas.

Sin embargo, si Mazón nunca dimite y solo se va tras unas elecciones o cualquier otro procedimiento de oficio de relevo de poder, habrá sido otro presidente más en la historia de la comunidad. El que algunos le culparan de las muertes de la Dana y durante un tiempo exigieran su dimisión, dentro de veinte años, formará parte de las peripecias de la legislatura. En cambio, su dimisión dejaría grabada en la historia su responsabilidad en la mala gestión y las muertes.

Es lo que tiene la memoria ciudadana, lo que hoy parece fundamental, deja de serlo dentro de unos años. De ahí que Mazón y el PP saben que es mejor aguantar a que el tiempo haga su función y después el olvido. De modo que, mira por dónde, el comportamiento más honorable y decente, la dimisión, acaba teniendo en el futuro un mayor coste político que la indiferencia al clamor ciudadano y la responsabilidad política.

Me viene a la memoria el caso del eurodiputado de Izquierda Unida Willy Meyer. En 2014 se supo que el fondo de pensiones que había creado el Parlamento Europeo para todos sus diputados los gestionaba una Sicav desde Luxemburgo. Es decir, una figura de inversión privilegiada desde el punto de la fiscalidad que, además tenía su residencia en un paraíso fiscal. Los eurodiputados no lo sabían, solo conocían que se les retenía una parte de su nómina para una futura pensión, pero Meyer entendió que «por coherencia con su militancia y compromiso político» debía dimitir y eso fue lo que hizo.

Pocos valoraron ese gesto de decencia y, en cambio, quienes lo recuerden, probablemente será con la imagen de que el eurodiputado de Izquierda Unida tuvo que dimitir por algo sucio o corrupto. Precisamente el más honesto puede quedar para la historia como al que le pillaron en un pufo.

Por eso Mazón no dimite, sabe que la memoria de pez de los votantes requiere que no haya ningún incidente en el desarrollo de tu cargo que pueda dejar marca en las hemerotecas, porque cualquier tropelía se termina olvidando.

Tengo otro ejemplo de la valioso que es para los que mandan la memoria política de pez. Cuando escribo esto, ha pasado un mes del apagón que dejó sin electricidad a toda la península ibérica. No sé cómo de complejo es impedir que suceda un apagón, pero parece increíble que, dos meses después, el gobierno no haya aclarado con precisión el motivo y los responsables. De nuevo la frágil memoria ciudadana vendrá en auxilio de los gobernantes. Si a los pocos días se hubiesen conocido los responsables y el motivo, sin duda deberían haber asumido algún coste político, coste que quedaría para la historia. En cambio, si guardas silencio, se oirá mucho ruido y acusaciones, se señalarán culpables unos a otros, pero solo será ruido que el tiempo acallará. Nadie pasará a la historia como el culpable.

Lo que queda de todo esto entre los ciudadanos, es la sensación de impunidad de los que gobiernan, por el caso Mazón, y la de que los gobernantes nos ocultan cosas, por el del apagón. De ahí que cuando vienen tipos hablando de que todos los políticos son iguales y de conspiraciones que nos ocultan información, ya se encuentran el camino preparado para triunfar.

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