En plena fase de reubicación de menores migrantes llegados a Canarias, el dirigente ultraderechista Santiago Abascal ha vuelto a exhibir su retórica más reaccionaria. Este jueves, a través de la red social X, el líder de Vox exigió “hundir” y “confiscar” el navío de la ONG Open Arms que el miércoles atracó en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.
Abascal no dudó en calificar la embarcación como un “barco de negreros”, insultando a una organización humanitaria que lleva más de una década salvando vidas en el Mediterráneo. En su mensaje, insistió en la idea de la “invasión de Europa” y lanzó una amenaza explícita: “Que sirva de advertencia de cuál va a ser el final que les espera a todos los multimillonarios y políticos que promuevan la invasión”. Un discurso que encaja de lleno en la retórica fascista con la que Vox intenta intoxicar el debate migratorio en España.
La respuesta no tardó en llegar. El director de Open Arms replicó a Abascal con contundencia: “Decir que hay que hundir un barco que salva vidas es fascismo puro”. Sus palabras ponen en evidencia el cariz violento, racista y deshumanizador de un discurso que criminaliza a quienes arriesgan su vida por ayudar a otros.
El buque de Open Arms, un antiguo remolcador de Salvamento Marítimo, permanecerá en Tenerife hasta el 2 de septiembre, según informó la Autoridad Portuaria. Su llegada se produce ocho años después de que el actual presidente de Canarias, Fernando Clavijo, negociara con la ONG la creación de una base en las islas. Además, coincide con un momento en el que se prevé un repunte en la llegada de cayucos y mientras se negocia un acuerdo con el Ejecutivo canario para reforzar la respuesta humanitaria.
Mientras las instituciones canarias buscan soluciones de coordinación, la extrema derecha representada por Abascal vuelve a demostrar su apuesta por la violencia verbal y el odio racial frente a una realidad que exige humanidad, solidaridad y responsabilidad política.







