¡Que no cunda el pánico! Ya sé que tras las recientes declaraciones del ministro de Hacienda en funciones reconociendo que la economía va bastante peor de lo que, a bombo y platillo, nos había augurado, todos hemos pensado en lo que se nos viene encima con el asunto del incumplimiento del déficit. No hace falta
Recuerdo que hace años tuve que asistir a una comida con un productor de cine y un alto ejecutivo de una cadena de televisión –los nombres no vienen al caso- con la que teníamos el proyecto de hacer una serie. El contrato hacía tiempo que tenía que haberse firmado. Todo estaba en regla y acordado,
La caridad es lo que tiene. Cuando se ejerce deja un sentimiento de alivio en el alma herida por la visión de la desgracia ajena. Pero si el gesto de compartir se convierte en algo repetido, cotidiano, la desgracia de los demás ya no se ve como algo injusto, sino molesto. Empiezan entonces los comentarios,
Vamos a ver si nos dejamos de tonterías y estamos a lo que estamos. Resulta que ha habido unas elecciones y resulta que el número de votos deja claro que lo que los habitantes de este país no quieren es soportar otros cuatro años a esta gente del Partido de la Pobredumbre. Bien es cierto
Dado que cada vez somos menos originales, he decidido sumarme al carro de la vulgaridad y hacer, también yo, por primera vez en mi vida, una lista de propósitos para este nuevo año que empieza. Estoy tan decidido a cumplirlos que he pensado en suprimir de la lista aquellos que ya sé que no voy
Cuando, en un bar, un grupo de amigos, ya maduritos, ven pasar a una chica joven a través de la cristalera y se les dispara la testosterona y sueltan una sarta de barbaridades imaginándosela a su antojo y merced sexual y ninguno de los presentes les recuerda que la chica en cuestión podría ser su
Dice un profesor amigo mío que uno de los grandes problemas de este país es que la Historia se enseña mal. Y tiene razón. A los jóvenes se les enfrenta, desde que empiezan su educación, a entender qué pasó en la prehistoria o en la Edad Media antes de contarles lo que sucede hoy, cuando
Ahora no se ríen. Cuando decidieron invadir Iraq, sí que lo hacían. Incluso al reconocer la mentira de las armas de destrucción masiva, también esbozaron una sonrisa. Al fin y al cabo se trataba de tener un sitio en el mundo, aunque fuera a costa de miles de muertos, desaparecidos, expoliados, arrojados de sus vidas.
Estoy completamente de acuerdo con los gobiernos de esta libre, fraterna e igualitaria Europa sobre el asunto de la inmigración. De una vez por todas hemos encontrado cómo resolver el problema de aquellos que acuden a aglomerar nuestro tranquilo mundo, sin papeles, sin piel blanca, sin ropas caras, sin abultadas cuentas bancarias. ¿Cómo se habrán
Cuando el presidente de un banco, que cobra, literalmente, mil veces (1.000) más que el salario mínimo, se decide a repasar el estado social del país, incluso se atreve a dar consejos de cómo llevarlo, y lo hace tras dejar bien claro que él no tiene ideología, quiere decir que, mientras pueda seguir robando, mangoneando