Para redondear la dominación sobre una sociedad poco preparada para la resistencia no basta con aprovechar una situación pandémica, generar un desconcierto normativo y sociocultural, aburrir con el espectáculo de una gestión esperpéntica y desmoralizar con la transmisión mediática (eso sí, poniendo en primera página repertorios culturales reaccio-narios) de una aparente incapacidad de los humanos
Me dicen, viejo y querido amigo, que cumples años, bastantes por cierto. Y como eres todo un superviviente, merece la pena que reconozcamos con respeto tu pertinaz existencia. Con una tenacidad demostrada en circunstancias muy difíciles, clandestinas, arropado por escondidas imprentas, primitivas multicopistas y artesanales vietnamitas. Luego, a partir del 75, cuando nos dijeron que
Se ha muerto Joaquín Carbonell y se le han dedicado muy sentidas palabras a su periplo vital y artístico, como si quisieran, amigos y comentaristas amén de figuras políticas aragonesas, dedicarle una Albada de la ausencia, recogiendo lo que él cantó: «Me despido de mi tierra, / de mis montañas y ríos, / me marcho
El otro día volví (muy oportunamente) a visionar la película de Mario Camus sobre la novela de Miguel Delibes. Dos artistazos que, uno tras la obra del otro, nos han ofrecido una imagen estremecedora (por real) de la España cortijera como modelo de gestión y eterna como ejemplo de incapacidad evolutiva. Y cuando estaba en
Apareció un bicho y desaparecieron los rituales de consumo cultural en los que se basaban nuestras inconfundibles señas de identidad. Al principio, no se prestó demasiada atención a tanto cine o teatro cerrado. Al fin y al cabo, los cómicos son gente acostumbrada a la supervivencia necesaria en los “viajes a ninguna parte”. Tras un
Se ha muerto Morricone y quedan muy pocas palabras para seguir escribiendo sobre ese monstruo creativo e innovador de la música y de una forma muy particular de ponerle música al cine que, en su caso, era como ponerle música a la vida, por desagradable que ésta fuera. Tan desagradable, algunas veces, que no bastó
Soy de la opinión de que en este país no resulta fácil debatir civilizadamente, salvo con Yayo Herrero, Ángeles Díez y algunas otras personas que parecen irradiar con su discurso un fu-fú contra la agresividad mental o más simplemente verbal (sin mente estructurada reconocible detrás de las palabras). Es más, resulta hasta difícil ponerse de
«Quiero (como él cantaba), a la sombra de un árbol / contar este cuento en flor». Salvo que no se trata de un cuento sino de una historia de compromiso que le convirtió en una mezcla de caifán (en spanglish cae fine, literalmente el que cae bien pero algo pandillero y marginal) y de una
Ha muerto Aute y las notas necrológicas han sido forzosamente extensas para poder reseñar una vida artística tan productiva, en tantas especialidades. Era un gran tipo en cada una de ellas, demostrando una fuerte personalidad, creatividad, y abundantes recursos, incluyendo en ellos una enorme lista de hombres y mujeres que fueron sus cómplices, instigadores, puntos
Por supuesto que hay que hacerlo, pero a veces es mejor empezar por aclarar cómo no hay que hacerlo. Lo mismo que el desparpajudo cantautor iniciaba a veces sus espectáculos diciendo que antes de hablar iba a decir unas palabras, cuando un Amor (con mayúscula) se te va, hay que saber guardar el luto a