Las calles de ciudades y pueblos de todos los rincones del Estado se vistieron de morado para festejar el Día Internacional de la Mujer. Había muchas ganas. En Madrid, más de 100.000 personas recorrieron las calles del centro en un ambiente festivo e ilusionante. Las manifestaciones multitudinarias de los últimos años se cortaron en seco con la pandemia, así que había inquietud por ver el alcance de la convocatoria, y éste superó las expectativas. El 8M recuperaba pulso y fuerza, gritos y consignas feministas, baile y batucadas, y “mucha alegría de vernos tantas juntas”. Muchas jóvenes. Tomaron con fuerza el testigo de la lucha feminista.
La pancarta del PCE e Izquierda Unida de Madrid supo sintetizar con sólo tres palabras el espíritu del 8M: “Imparables. Luchando Juntas”. Imparables, porque no estamos dispuestas a dar ni un paso atrás. Luchando para mantener lo conseguido y seguir avanzando. Y juntas, porque “juntas somos más fuertes” y “si tocan a una, nos tocan a todas”. Feminismo reivindicativo y de clase.
“Hoy es un día muy importante porque salimos a reivindicar la lucha feministas; y las comunistas tenemos que estar en la calle con todas las compañeras reivindicando los derechos para todos los días, no sólo para hoy”, dijo la responsable del Frente Feminista del PCE Madrid, Elena Pérez.
La secretaria de Organización del PCE, Anabel Segado, reclamó “derechos para todas, para que las migrantes en España tengan los mismos derechos que hemos ido conquistando todas; y para que nuestros derechos lleguen a las mujeres de todo el mundo”. Explicó que se está avanzando y por eso las derechas y la ultraderecha reaccionan con fuerza, “pero la igualdad es un objetivo al que no vamos a renunciar; vamos a frenar cualquier intento de volver a retrotraernos a tiempos que ya son pasado”.
Segado resaltó los avances en material laboral que se han hecho en los dos últimos años y cómo estos han repercutido directamente en la mejora de la relación laboral de las mujeres: la reforma laboral; la subida del salario mínimo interprofesional; la lucha contra la precariedad; el reconocimiento de contratos indefinidos para acabar con la temporalidad, con las jornadas parciales falsas, con las horas extraordinarias y con la explotación en el campo. Estas medidas, añadió, afectan fundamentalmente a las mujeres, que constituyen uno de los colectivos más precarizados. Pero no basta con celebrar lo conseguido; hay que seguir avanzando.
“El patriarcado y el capital se alían para machacar al proletariado del proletariado, que son las mujeres. Y lo hicieron durante la dictadura tras dinamitar los derechos logrados en la II República.” La vicepresidenta del Movimiento Democrático de Mujeres, Ana Mata, explicó los avances logrados hasta llegar a hoy al Ministerio de Igualdad, pero también el camino que falta por recorrer: “seguimos reivindicando que no nos violen, que no nos maten”. Y también pidió la paz, cuando la guerra de Ucrania se acerca a su segunda semana de destrucción: “las mujeres somos pacifistas”.
El #8M2022 hemos sido cientos de miles en las calles de todo el país haciendo avanzar la agenda feminista frente a la derecha y la ultraderecha.
Porque nuestros derechos no se tocan, porque queremos alcanzar la igualdad real. ¡Viva la lucha de las mujeres! ?? pic.twitter.com/eNyR0sydF1
— Partido Comunista de España (@elpce) March 8, 2022







