Hoy se han aprobado en el Congreso de los Diputados, por un escaso margen, el proyecto de ley de protección de los derechos y el bienestar de los animales y la modificación del Código Penal en materia de maltrato animal. Ha sido un debate bronco, con varias interrupciones, donde la derecha ha desplegado toda la demagogia que anticipó con una campaña de bulos similar a la que nos tiene acostumbrados con cualquier tema que cuestione sus intereses o lo que ellos consideran sus señas de identidad.
Desde que la ley obligaba a sacrificar a los periquitos a que prohibía a los animales de compañía, un amplio abanico de absurdos ha pretendido generar un clima hostil generalizado, que ha llegado hasta el extremo de amparar una amenaza en público al director general de derechos de los animales del Ministerio de Derechos Sociales.
Como ha destacado el portavoz del grupo parlamentario de Unidas Podemos, Juantxo López de Uralde, se trata de la primera ley de derechos animales en España, fruto de una sensibilidad social cada vez mayor, que se plantea combatir tres grandes lacras: el abandono, el maltrato y el sacrificio de animales de compañía. Para ello, se modifica también el Código Penal introduciendo una regulación coherente con los objetivos perseguidos.
A partir de ahora, no se podrán sacrificar animales de compañía, salvo por motivos eutanásicos y sanitarios; se prohíbe la mayoría de los espectáculos y actividades que puedan ocasionar la muerte de animales; todos los animales de compañía tendrán que estar identificados, vacunados y sólo los podrán criar profesionales; y se prohíbe la comercialización de animales en tiendas de mascotas, así como su exhibición y exposición al público con fines comerciales.
El PSOE saca de la Ley a los perros de caza
El trago amargo de este innegable avance en la protección de los derechos de los animales lo ha provocado la actitud del PSOE, que impuso una enmienda en contra del texto que venía del Consejo de Ministros para excluir a los perros de caza del ámbito de la ley, al ceder a las presiones de los grupos que se lucran con esta actividad. Un paso atrás que fue criticado con dureza por las organizaciones animalistas, IU y el PCE, y que hoy han afeado con contundencia los portavoces que han intervenido en el pleno en representación de Unidas Podemos.
La comprensible indignación de quienes promovían la ley, del movimiento animalista y de los sectores más concienciados ante este paso atrás, no ha impedido la aprobación de ley, por lo que es digno de mención el voto favorable de ERC y Bildu, frente a otros grupos que haciendo gala de una presunta pureza verde han coincidido con la derecha en el rechazo al texto. Estos últimos grupos han alegado que la ley quedaba en algunos aspectos por detrás de alguna legislación autonómica, pero han omitido explicar que en ese caso la nueva regulación no supone ninguna derogación de los contenidos más favorable y, al contrario, obliga en todos aquellos territorios que se habían negado a avanzar con medidas de este tipo.







