Difícil escenario en las próximas elecciones argentinas del 22 octubre

Milei se presenta con una abogada que defendió a Videla. Su voto, más que ideológico, canaliza la desilusión y el hartazgo de los gobiernos anteriores
(*)

·

·

Javier Milei | Ilan Berkenwald / CC BY-SA 2.0 Deed
Javier Milei | Foto: Ilan Berkenwald / CC BY-SA 2.0 Deed

La abrupta aparición en la escena política de una ultraderecha que recoge herencia del fascismo y la combina con un extremismo anarco-capitalista, con un orador desaforado a la cabeza y gran apoyo mediático, sorprende a muchos en la Argentina y llama la atención mundial.

Su fórmula presidencial, que integra a quien fuera un agente de la privatización de los fondos previsionales a favor del gran capital concentrado y a una abogada defensora y admiradora del exgeneral Videla y la dictadura genocida, resultó la más votada en las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (P.A.S.O.).

Ese binomio obtuvo el primer lugar en un reparto de tercios de los votos positivos, seguido de los neoliberales de Mauricio Macri y de un frente oficialista hegemonizado por el peronismo, que fue perdiendo su tónica progresista especialmente desde que una mayoría en su seno aceptó, sin confrontar, pagar la deuda externa fraudulenta con el FMI, acatando sus condicionamientos económicos, el daño social que produce y el consiguiente perjuicio político y electoral. 

Los expertos señalan que, más que un voto ideológico, Javier Milei, que de él se trata, encauzó la desilusión y hasta el hartazgo de un sector social cuya situación empeoró en el gobierno de Mauricio Macri y se agravó aún más durante la gestión del actual presidente Alberto Fernández.

Historiando a grandes trazos, podemos decir que aquellas grandes movilizaciones populares del año 2001 lastimaron, pero no eliminaron, al neoliberalismo. Su emergente, el kirchnerismo, desplegó una fuerte política de castigo al genocidio dictatorial y de recuperación para el Estado de grandes empresas públicas que habían sido privatizadas y extranjerizadas pero, siendo objetivos, debemos decir que no pudo imponerse a los monopolios agroexportadores, a la concentración mediática y al poder judicial aristocratizante.

Esos reveses dejaron un sesgo posibilista y se plasmaron en la derrota electoral de 2015.

La opción la Unión por la Patria

Para las elecciones de 2019 se constituyó el Frente de Todxs —del que formamos parte los comunistas— que derrotó a la derecha pero cuya gestión no respondió a las expectativas.

Este se transformó ahora en Unión por la Patria cuyo presidenciable es Sergio Massa, del ala más conciliadora de la coalición.

La lista interna de sectores ubicados a la izquierda, Justa y Soberana, hizo un buen trabajo logrando 1.600.000 votos, ¡un 6 % del total!

Argentina necesita un plan de reagrupamiento de fuerzas para fortalecer la resistencia popular contra los recortes fondomonetaristas y construir una alternativa

El escenario hacia las elecciones presidenciales de octubre se tornó entonces complejo y desfavorable para los intereses del pueblo. Ello reafirma la necesidad de un plan de reagrupamiento de fuerzas para fortalecer la resistencia popular contra los recortes fondomonetaristas y construir una alternativa de liberación nacional y social.

Cerrar el paso a la amenaza neofascista

Aun con esa realidad, en esta restringida oferta electoral, la Unión por la Patria es la  única fuerza que puede infligirle una derrota a las derechas. Por eso el Partido Comunista ha decidido llamar a votarla para frenar el ascenso al gobierno de los sectores fascistizantes, ultraliberales alineados explícitamente con los EE. UU., el Reino Unido e Israel, al estilo de Bolsonaro y del uribismo colombiano.

Las propuestas de cortar las valiosas relaciones con China y Brasil y de un anticomunismo explícito que pondría en riesgo la relación profunda con Cuba, son una amenaza real y no solo una consigna de campaña.

Ese peligro es real y debemos advertirlo a la región, que merece que sigamos bregando por un país que coadyuve a avanzar hacia una mayor unidad e integración latinoamericana y caribeña. Y también al mundo, en proceso de desarrollo hacia un multilateralismo, para que Argentina, que ahora es parte del BRICS ampliado, pueda jugar allí un papel positivo.

Si logramos cerrarle el paso a la amenaza neofascista y entreguista, dispondremos de mejores condiciones para, con el pueblo movilizado, sostener conquistas históricas ganadas y construir una salida colectiva a la crisis.

A su vez, en la batalla que ahora se concentra en el terreno electoral no podemos limitarnos a llamar a votar por la conservación de derechos, sino mantener en alto el programa de transformaciones profundas que solo podrán abrirse paso luchando y creando poder popular.

Las elecciones serán el 22 de octubre próximo y su resultado es difícil de predecir. Lucharemos y militaremos la campaña electoral con todas nuestras energías. Y si hubiera segunda vuelta, esta será en el mes de noviembre.

(*) Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de la Argentina

ETIQUETAS:

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.