Julián Grimau siempre presente

Cuando resurgen en España y Europa los herederos del fascismo, la ultraderecha, la determinación y entereza del camarada Julián Grimau se convierte en un ejemplo de firmeza en la defensa de la libertad y los derechos de la clase trabajadora
Julián Grimau, tercero por la izquierda, con Dolores Ibárruri y otros miembros de la dirección del PCE | Foto: Archivo Histórico PCE

Hace 61 años, en la madrugada del 20 de abril de 1963, caía abatido por las balas del pelotón de fusilamiento Julián Grimau, sentenciado a muerte por un tribunal militar en una causa llena de irregularidades y pruebas falsas y ratificada la sentencia por Franco y su consejo de ministros.

Ese crimen que conmocionó a todas las personas democráticas de España y del mundo, pretendía atemorizar a la resistencia obrera, estudiantil y cultural que se multiplicaba por toda España desde la huelga de Asturias de 1962.

Miembro del Comité Central desde 1954, desarrolló su actividad clandestina en el interior asumiendo las tareas de dirección junto a Jorge Semprún y Francisco Romero Marín, impulsando la resistencia obrera a la dictadura.

Detenido el 7 de noviembre de 1962 en la plaza Manuel Becerra tras asistir a una reunión donde participó el camarada Víctor Díaz Cardiel, conducido a la DGS, hoy sede del gobierno de la Comunidad (para cuándo un lugar de memoria y una placa de reconocimiento a la resistencia antifranquista ¿?), fue cruelmente torturado y, viendo peligrar su vida, lo defenestraron para simular un suicidio.

A pesar de las torturas, su declaración fue escueta: Me llamo Julián Grimau, soy miembro del Comité Central del Partido Comunista de España y me encuentro en España cumpliendo una misión de mi partido.

Para los y las militantes del PCE la figura de Julián, su heroísmo y determinación en la lucha por el socialismo es un símbolo que nos ayuda a seguir luchando y siempre estaremos en deuda con su familia, con las familias de los camaradas que dieron su vida por las libertades y la democracia. Cuando resurgen en España y Europa los herederos del fascismo, la ultraderecha, la determinación y entereza del camarada Julián Grimau se convierte en un ejemplo de firmeza en la defensa de la libertad y los derechos de la clase trabajadora. Un ejemplo para toda la izquierda política y social, para las personas progresistas y solidarias.

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