La unidad de la izquierda logró 182 escaños convirtiéndose en la primera fuerza política del país

El Nueve Frente Popular gana las legislativas y abre un camino de esperanza para Francia y Europa

La NUPES primero y el NFP ahora han certificado que la voluntad unitaria de las izquierdas es el camino correcto para enfrentar a la extrema derecha y acabar con las políticas neoliberales
Nuevo Frente Popular Francia

La política francesa va de sobresalto en sobresalto, y tras el terremoto que supusieron las elecciones al Parlamento Europeo vino el turno de las legislativas anticipadas. Después de una primera vuelta en la que el Rassemblement National fue claro vencedor, el partido de Marine Le Pen tenía el viento a favor. La mayoría de los sondeos auguraban una mayoría absoluta más que posible y la extrema derecha francesa casi tocaba el poder con la punta de los dedos. Sin embargo, el Frente Republicano funcionó, la izquierda francesa ganó las elecciones y las fuerzas democráticas evitaron la mayoría absoluta de la Agrupación Nacional en una segunda vuelta que volvió a marcar otro récord de participación. El 66,63% de la ciudadanía acudió a las urnas, 20 puntos más que en las legislativas de 2022, unos resultados nunca antes vistos desde 1981 que reflejan la enorme movilización ciudadana ante el peligro de ver a la extrema derecha acceder al gobierno por primera vez desde la II Guerra Mundial.

El récord de participación refleja la enorme movilización ciudadana ante el peligro de ver a la extrema derecha acceder al gobierno por primera vez desde la II Guerra Mundial

La izquierda francesa hace historia

La izquierda francesa consiguió una victoria histórica. El Nuevo Frente Popular logró 182 escaños convirtiéndose en la primera fuerza política del país. Aunque lejos de la mayoría absoluta, los resultados del Frente Popular mejoran los también buenos resultados que obtuvieron las izquierdas francesas en las legislativas de 2022 bajo la etiqueta de la Nueva Unión Popular, Ecológica y Social (NUPES), con la que consiguieron el segundo puesto y 131 escaños en la Asamblea Nacional, evitando la mayoría absoluta de la coalición macronista aunque sin fuerza para imponer una cohabitación al presidente de la República. Ahora será distinto. La NUPES primero y el NFP ahora han certificado que la voluntad unitaria de las izquierdas es el camino correcto para enfrentar a la extrema derecha y acabar con las políticas neoliberales.

Constituyeron una coalición electoral para presentar una sola candidatura en cada circunscripción, con un programa de mínimos común. Cada partido mantendrán su independencia organizativa y  autonomía parlamentaria

Las organizaciones firmantes del Nuevo Frente Popular dejaron claro que constituían una coalición electoral para presentar una sola candidatura en cada circunscripción, con un programa de mínimos común, donde todos sus componentes mantendrán su independencia organizativa y su autonomía parlamentaria. De este modo, la composición de los grupos parlamentarios en la nueva Asamblea Nacional estará encabezada por la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, que contará con 77 escaños; el Partido Socialista que tendrá 54 escaños, por 28 de Los Verdes, 9 del Partido Comunista Francés y 5 de Géneration.s, mientras que otros 7 representarán a otros partidos políticos del NFP o a fuerzas regionalistas. Además, el Nuevo Frente Popular podrá contar con el apoyo de otros 12 diputados y diputadas de la izquierda que también han conseguido representación. En total, más de 190 escaños que hacen bascular la Asamblea Nacional hacia la izquierda, aunque tendremos que esperar a la apertura de la nueva legislatura para conocer la composición definitiva de estos grupos y cómo se organizarán para hacer valer la importante victoria electoral.

La Francia Insumisa de Mélenchon contará con 77 escaños; el Partido Socialista tendrá 54 escaños; los Verdes   28 y el Partido Comunista Francés 9

Sin duda, el resultado de estas elecciones ha supuesto una enorme alegría y alivio para miles —quizás millones— de franceses que veían en la llegada al poder de la extrema derecha una amenaza vital a su propia razón de ser. El Partido Comunista Francés agradeció el apoyo “de los millones de electores y electoras que han consagrado toda sus energías en impedir un desastre democrático”. Gracias a ellos y ellas ”la Agrupación Nacional no dispone de la hegemonía con la que soñaban para tener las manos libres y socavar nuestras libertades y los valores de nuestra República”. Sin embargo, los comunistas franceses son conscientes de que ”el RN crece de forma muy significativa en la Asamblea Nacional y sigue siendo un grave peligro para la República. Por lo tanto, nuestra movilización y nuestra unidad serán indispensables en este período que comienza”. El PCF reconoce que a pesar de la victoria electoral “perdemos a varios de nuestros diputados salientes, arrastrados por la ola de extrema derecha que ha barrido una gran parte de Francia que se siente despreciada e ignorada desde hace demasiado tiempo”. Uno de estos diputados no electos ha sido el secretario nacional Fabien Roussel.

Sin embargo, este contratiempo no cambia la voluntad unitaria del PCF ya que “Francia entra en un nuevo periodo de su historia” por lo que los comunistas franceses hacen un llamamiento “al conjunto de fuerzas vivas de la nación, a las organizaciones sindicales y al movimiento asociativo, al mundo de la cultura y la creación, a la juventud y a la ciudadanía, a reencontrarse para abrir un nuevo camino de esperanza para Francia y estar a la altura de la inmensa voluntad de cambio expresada por los franceses y las francesas”.

La estrategia de Macron ha fracasado

Emmanuel Macron le debe mucho a la izquierda francesa. Por tercera vez ha sido la movilización del electorado y, en esta ocasión, el desestimiento de candidaturas de izquierda en torno al Frente Republicano contra la extrema derecha la que ha conseguido que la mayoría presidencial haya salvado los muebles a pesar de dejarse más de 90 escaños por el camino. Los 158 diputados obtenidos en estas legislativas han conseguido amortiguar la caída, pero no ocultan el tremendo fracaso que ha supuesto la estrategia kamikaze del presidente, al disolver prácticamente de forma unilateral la Asamblea Nacional después de las elecciones europeas.

Macron ha fracasado: ya no tiene una mayoría presidencial que lo sostenga y está obligado a una cohabitación con un primer ministro salido de las filas del Nuevo Frente Popular. A eso le obliga el resultado, de lo contrario Macron puede llevar al país a la parálisis parlamentaria y, quien sabe, a una nueva disolución de la Asamblea Nacional el año que viene. “El Nuevo Frente Popular está listo para gobernar”, lanzaba Fabien Roussel la noche electoral mientras Jean-Luc Mélenchon exigía abiertamente a Macron “nombrar a un primer ministro del NFP o irse”. Sin embargo, en estos siete años Macron ha dejado claro que la supervivencia de su Monarquía-Republicana es su principal objetivo. El electorado progresista francés ya vio como Macron les traicionó en 2017 y de nuevo en 2022, y a buen seguro que la oficina del presidente ya está trabajando en alternativas que pasen por dejar a las fuerzas del Nuevo Frente Popular fuera del poder, siguiendo su fracasada política de equiparación de extremos, para conseguir una mayoría relativa que permita a Ensemble seguir gobernando, por ejemplo, junto a Los Republicanos en una difícil unión conservadora-liberal aunque suponga pervertir el resultado de las urnas.

El ascenso de la Agrupación Nacional no puede entenderse sin las políticas macronistas de estos últimos siete años que han impulsado al RN a la primera línea política y contribuido a la tan ansiada desdiabolización

Macron sigue jugando con fuego. El ascenso de la Agrupación Nacional no puede entenderse sin las políticas macronistas de estos últimos siete años que han impulsado al RN a la primera línea política y contribuido a la tan ansiada desdiabolización. El presidente francés ha normalizado el discursos de la extrema derecha, asumiendo e incluso llevando a cabo medidas que Marine Le Pen catalogaba de “victorias estratégicas” y ha llevado a la Agrupación Nacional de la irrelevancia parlamentaria a obtener más de 140 escaños en la Asamblea Nacional, doblando sus resultados respecto a 2022 y colocándose en posición de fuerza para afrontar una posible nueva disolución o las Presidenciales de 2027.

La noche del 30 de junio, tras conocerse los resultados de la primera vuelta, decenas de miles de personas salieron a la calle en toda Francia gritando al unísono “No Pasarán”, y no han pasado. El pueblo francés ha dado un enorme ejemplo de unidad antifascista a toda Europa, pero el peligro sigue presente. Aunque ningún bloque ha alcanzado los 289 escaños necesarios para obtener la mayoría absoluta, el resultado de las legislativas coloca a las fuerzas de izquierda ante la enorme responsabilidad de responder a las demandas del pueblo francés y ante el reto de gobernar un país fracturado tras años de políticas neoliberales y antisociales del macronismo. Elegir primer ministro, formar gobierno y desplegar el programa común para revertir todas esas medidas dañinas para las capas populares. Los retos del Nuevo Frente Popular son enormes. Las izquierdas francesas han demostrado estar a la altura del momento histórico, la clase trabajadora francesa y europea necesitan que sigan estándolo. Las próximas semanas van a ser cruciales.

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