Entre 1969 y 1979, la editorial Alberto Corazón Editor publicó un amplio catálogo de libros estructurados en cinco colecciones: Comunicación series A, B, C y D, y Colección Visor de Poesía. Equipo Comunicación fue, además, el nombre de un colectivo de intelectuales que consiguió dinamizar la vida cultural del último Franquismo y la Transición mediante una intensa actividad editorial, pero también a través de seminarios de trabajo y textos publicados en diversos medios. El grupo contaba con una parte de los fundadores de la editorial Ciencia Nueva (1966-1969), vinculada al PCE y clausurada por el ministro Fraga Iribarne en 1969. En esta nueva aventura y en estrecho vínculo con la anterior, participaron, entre otros, Valeriano Bozal, Alberto Corazón, Alberto Méndez y Juan Antonio Méndez, Ludolfo Paramio y Carlos Piera.
El grupo contaba con una parte de los fundadores de la editorial Ciencia Nueva (1966-1969), vinculada al PCE y clausurada por el ministro Fraga Iribarne en 1969
Por eso, en cierto modo, fue un proyecto heredero de aquella editorial, creada en 1965 por varios estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid. Esta precursora de Comunicación supuso un nuevo paso en la disidencia ideológica durante el tardofranquismo. Uno de sus miembros fundadores, Jesús María Munárriz, explicaba que su objetivo era “abrir una brecha, molestar al régimen, hacer lo que no se podía hacer, ensanchar las grietas que veíamos que existían y ver si podíamos reformar y forzar un poco la situación”. Tras el cierre de Ciencia Nueva en 1969, Bozal y Corazón pensaron en crear una revista política, aunque por problemas administrativos fundaron una editorial (Alberto Corazón Editor, sello bajo el que se publicaban las series de Comunicación), que asumirá el trabajo del colectivo.
Su objetivo era abrir una brecha, molestar al régimen, hacer lo que no se podía hacer, ensanchar las grietas que existían e intentar reformar y forzar un poco la situación
Alberto Corazón (1942-2021) fue artista, editor y diseñador. A finales de los años sesenta y durante los setenta, estuvo próximo al PCE (su cuñada era Pilar Brabo) y, simultáneamente, desarrolló una intensa actividad como artista conceptual. Con el paso del tiempo, Corazón llegó a diseñar un buen número de logotipos e imágenes corporativas de instituciones, administraciones y empresas españolas, entre ellas, la de Cercanías RENFE, ONCE o Mapfre. Valeriano Bozal (1940-2023) se formó como filósofo en la Universidad de Madrid y, desde muy joven, trabajó sobre cuestiones relacionadas con el arte y la estética. En los cursos 1969-1970 y 1970-1971 fue profesor adjunto interino en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Madrid. En 1974-1975, se incorporó al Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid (creada en 1968), de la que fue expulsado a final de curso, como represalia por su participación en el comité de la huelga que protagonizaron los profesores no numerarios (PNNs). Entre sus publicaciones de este periodo destacan El realismo entre desarrollo y el subdesarrollo (1966, publicado en Ciencia Nueva, editorial vinculada al PCE, de la que llega a ser accionista); El realismo plástico en España de 1900 a 1936 (Península, 1967); la compilación de textos Sobre arte y literatura de Marx y Engels (también en Ciencia Nueva, 1968), El lenguaje artístico (Península, 1970), Arte de vanguardia. Un nuevo lenguaje (Cuadernos para el diálogo, 1970), Cultura y capitalismo (Cuadernos para el diálogo, 1972) y la exitosa Historia del arte en España (dos volúmenes, Istmo, 1972). Entre 1978 y 1981, Bozal militó en el PCE y fue miembro del equipo de redacción de Nuestra Bandera. Miguel García Sánchez, otra de las patas fundacionales de la editorial, había sido librero (se inicia con la primera librería Visor, en la calle Preciados) y en esos momentos comenzaba a trabajar también trabajar como distribuidor de Lumen o Anagrama y, por supuesto, Ciencia Nueva. Él fue quien le dio el soporte logístico y material a todo el proyecto. Posteriormente, se convirtió en el director de Antonio Machado Libros, y dueño de la mítica librería del PCE. Años después, como editorial, esta acogerá a una de las herederas del proyecto Comunicación: la colección La balsa de la Medusa, dirigida por Bozal. Los hermanos Alberto Méndez y Juan Antonio Méndez, escritores y traductores, fueron los principales responsables de la apertura del colectivo al exterior, actuando como puente lingüístico y cultural de tradiciones como la soviética y la italiana. Los títulos publicados por el colectivo evidencian el interés del grupo por el pensamiento de ambos contextos, en especial, el de filiación marxista.
El objetivo de Comunicación era construir un nuevo tipo de producción intelectual, en primer lugar, trabajando fuera de los límites de las instituciones culturales o educativas del régimen; en segundo lugar, escribiendo de manera colectiva artículos de intervención política que se publicaban bajo el nombre de Equipo Comunicación —es decir, sin una autoría particular y poniendo en entredicho la acción individual— en revistas como Triunfo, Cuadernos para el Diálogo y Zona Abierta; y en tercer lugar, madurando las futuras publicaciones de la editorial a partir de seminarios organizados de manera informal en el apartamento de Bozal. Muchos de los libros, por tanto, eran el resultado de un debate colectivo, intelectual y dialéctico, que los miembros del equipo pretendían hacer accesible a sus futuros lectores. Los participantes en Comunicación, en definitiva, querían que sus acciones constituyesen una “respuesta cultural” con una clara ambición democratizadora, pedagógica y política. Comunicación, por tanto, como grupo editorial, de debate e investigación influido por formulaciones gramscianas, trabajó con la meta de crear un “frente cultural” contra la dictadura.
Así, desde posicionamientos antifranquistas y asumiendo un fuerte compromiso político, Comunicación puso en circulación más de cien libros de autores nacionales e internacionales claves (pero prácticamente desconocidos hasta ese momento en España), diseñados y maquetados por Alberto Corazón. Títulos sobre marxismo, teoría del lenguaje, semiótica, filosofía, arquitectura, historia del arte, cine, teatro, estética y literatura de vanguardia, que ofrecieron materiales con los que enriquecer los debates académicos, políticos y culturales, y que contribuyeron a la apertura de espacios de libertad en el proceso de democratización del país.
Se trata, por tanto, de un colectivo que realizó importantes contribuciones al campo político y cultural español, en especial, dentro del marco artístico y estético; territorios a los que estaban vinculados sus agentes más activos. Destacaron en ese espacio, dominado por discursos acríticos e instrumentalizados por el poder, al poner el acento en su compromiso antifranquista y voluntad de ejercer como resistencia y cultural contra la dictadura. De ahí, que resultara fundamental su aportación en varios puntos: en primer lugar, su comprensión como “intelectual colectivo”, según palabras del propio Bozal (1976), clave en la lucha contra el régimen y en la construcción de un campo cultural democrático; en segundo lugar, su papel en la redefinición de una cultura de vanguardia, históricamente autoconsciente y crítica con el franquismo, que participó de forma activa y propositiva en los debates políticos y estéticos del momento; y, por último, la formación de una línea editorial propia y renovadora, donde publicaron y tradujeron a autores inéditos en España —y con una vocación política clara— como Alejo Carpentier, Pasolini, Galvano Della Volpe, Meyerhold, Zygmunt Bauman, Henri Lefebvre, Roland Barthes, Mayakovski, Noam Chomsky, Corrado Maltese, Viktor Sklovski, George Kubler, Friedrich Antal, Heinrich Wölfflin o Renato de Fusco.








