Señalar a los migrantes como los culpables de los males de una sociedad es algo que todos los fascismos y fanatismos políticos o religiosos han hecho con otros colectivos a lo largo de la historia: rojos, comunistas, masones, judíos, musulmanes, negros, gitanos, extranjeros, etc. Siempre hay chivos expiatorios en sus proyectos totalitarios.
Poner en la diana a la migración, que como fenómeno es un derecho reconocido en la Carta de DD.HH. de la ONU de 1948, es una estrategia orquestada a nivel internacional por el fascismo del siglo XXI y el neofascista que está a la cabeza del imperio lo está promoviendo en EE.UU. con reforzamiento de muros con México, detenciones y deportaciones masivas de latinoamericanos, etc.
Y VOX, que pertenece a esa internacional negra, es un partido al que Trump señaló como su referente en España durante una visita del diputado Espinosa de los Monteros a EE.UU. en 2017 en la que tras reunirse con las ministras de Trump de Educación y de Transporte, estas dijeron ante medios de comunicación no españoles: “les vamos a financiar, y a formar ideológicamente y en redes sociales”. De esto último se encargó el neonazi Steve Bannon, primer jefe de campaña de Trump y primer jefe de la Casa Blanca, organizando una oficina en Bruselas que ha formado en pocos años a cientos de cuadros de partidos de la ultraderecha de toda Europa.
Desde entonces, Abascal y VOX llevan inoculando en la sociedad española un discurso de odio, racismo y xenofobia. Llevan años en las instituciones, en las redes sociales y en los medios de comunicación buscando normalizar y extender el racismo y la xenofobia, que no son ideologías sino delitos, en la sociedad española.
A este blanqueamiento de la ultraderecha han contribuido irresponsablemente y mucho los medios de comunicación, que salvo excepciones, han normalizado y blanqueado a VOX como si de un partido democrático más se tratara. Se presentan a las elecciones, sí, como también se presentaron Hitler, Milei, Trump o Bolsonaro, pero llevan en su programa real, el oculto, un proyecto no democrático, autoritario y totalitario de sociedad para el mundo.
Por eso lo que ha pasado en Torre Pacheco no ha sido una sorpresa para nosotros, pero muchos medios parecen haber descubierto escandalizados que los que parecían fascistas, racistas y xenófobos, realmente lo son y son peligrosos. Están a tiempo de rectificar sus políticas informativas cómplices, como otros de establecer cordones sanitarios. Nos referimos a un PP que aún no comprende por qué Trump invitó a Abascal a su toma de posesión y no a Feijoó. Que en vez de condenar el racismo y la xenofobia ha decidido competir electoralmente con VOX sumándose a los discursos de odio, en los que siempre perderá electoralmente frente a VOX. En su “todo contra Sánchez” aún no comprenden el enfrentamiento interno en el capitalismo internacional y que Trump sufrió un intento de asesinato del establecimiento norteamericano. Abascal quiere ser Trump en España, y no el vicepresidente de Feijoó, y necesitaba Torre Pacheco.
Que la internacional negra se coordina, se ha comprobado con la llegada de neofascistas de varios países a este pueblo murciano para liarla muy gorda, enfrentamiento civil que se ha evitado gracias a la firme actuación policial desplegada por el Gobierno en aplicación de las leyes. Pero lo volverán a intentar en otros escenarios.
Porque lo que VOX y otros grupos ultraderechistas buscaban con la caza del migrante en Torre Pacheco era conseguir un follón, una batalla campal, un drama muy violento, al servicio de sus intereses políticos. Un pueblo, por cierto, donde la convivencia ha estado durante años normalizada. Buscaban una violencia y un conflicto entre inmigrantes y “españoles”, que les es necesaria políticamente para proyectar en la sociedad la imagen del emigrante como un criminal y la emigración como un problema prioritario que hay que resolver con la mano dura que solo VOX promete y garantiza contra ellos. Dicen que hay que deportar a millones de migrantes cuando todos los estudios y expertos señalan que la emigración no solo enriquece a las sociedades sino que su mano de obra es fundamental para la economía, dada la escasa natalidad española.
Torre Pacheco, en definitiva, supone un salto adelante en la estrategia seguida hasta ahora por la ultraderecha de siembra del odio en la sociedad. Llevan años en esa siembra, pero ahora buscan una batalla campal, a pesar de que pueda costar muertos y heridos, para legitimar su ideología xenófoba y la impunidad contra los migrantes. En Torre Pacheco o donde sea. Para polarizar más a la sociedad al servicio de sus intereses políticos fascistas en las próximas elecciones.








