Paco Rabal, tan grande como su centenario

No se encumbró ni se dejó moldear en ídolo de barro. Siguió su senda humilde, y por ella, empecinadamente, continuó su devenir sin cejar en el empeño de ser actor.
Paco Rabal investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Murcia | Álbum familia Rabal Balaguer
Paco Rabal investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Murcia | Álbum familia Rabal Balaguer

“¿Cómo es posible que de aquí, de este rincón tan apartado de todo, saliera un genio y un mito como Paco Rabal?”. Esta fue la expresión de Terele Pávez —investida Rabaliana 2008 por la Asociación Milana Bonita— en cuanto pisó tierra en la Cuesta de Gos, en Águilas, cuna de su irrepetible hermano Azarías.

Aquel ya inexistente coto minero —hoy devenido en un apacible y casi paradisíaco entorno rural, presidido por una solemnidad inimaginable que abriga una escultura recreada sobre la última escena de la película Pajarico (Carlos Saura, 1997)— es frecuentado por visitantes de todo perfil y procedencia, atraídos por la fama universal del actor que nunca perdió su sombra.

Allí nació, durante el acto conmemorativo del primer aniversario de su fallecimiento, y por circunstancias que no vienen al caso, la idea de hacer algo para evitar la inconcebible posibilidad de que nuestro icono ocupara una butaca en el palco del olvido junto, por ejemplo, a Fernando Rey o Pilar Miró. Y comenzó el acopio de briznas para darle forma al nido que acogería el huevo del que nació, tres meses después, nuestra Milana Bonita con el único objetivo de mantener vivo en el recuerdo al extraordinario e inigualable Paco Rabal.

Quienes ideamos aquel escenario teníamos la obligación de poner en valor, teatral y cinematográficamente —por si no fueran suficiente las más de 200 películas (la mitad, con sello extranjero)— el deslumbrante itinerario del actor español más internacional. Y transversalmente, junto a esa ardua tarea, plasmar, también, sus orígenes. Esos inicios vitales a los que se les ha bonificado la crudeza de enmarcarlos en la España profunda regalándosele el eufemismo de clase social desfavorecida. En cinefórums, charlas, exposiciones, conferencias y publicaciones, Milana Bonita siempre sentó cátedra sobre el desfiladero que llevó a Paco Rabal desde la cuna más pobre a la mejor butaca de mito en el palco de los y las mejores. 

Y no por ello se encumbró ni se dejó moldear en ídolo de barro. Siguió su senda humilde, y por ella, empecinadamente, continuó su devenir sin cejar en el empeño de ser actor. Este perfil humano ha sido uno de los ejes con los que “la milana”,como así se nos conoce, ha entrado, por ejemplo, en centros educativos mostrando a los alumnos y alumnas el patrón de que sólo la constancia y el empeño les ayudarán al alcance y logro de sus aspiraciones.

De aquella obstinación e intransigencia para con sus ambiciones nace el todo Paco: el niño pobre; el adolescente trabajador polivalente; el joven atrevido que se prestaba a ser figurante en cualquier escena; el actor inicial y principiante; el histrión que, con su calidad actoral, se fue abriendo hueco en todas las artes escénicas; el actor consolidado y, finalmente, el mito que supo serlo sin extravagancia alguna.

Si bien se le oyó decir que pasó hambre antes de la guerra, en la guerra y después de la guerra, nunca se jactó ni vanaglorió de haber interpretado sus trabajos con muchos de los mejores directores

Si bien se le oyó decir que pasó hambre antes de la guerra, en la guerra y después de la guerra, nunca se jactó ni vanaglorió de haber interpretado sus trabajos con muchos de los mejores directores. Entre los españoles, Buñuel, Saura, Camus, Hermoso, Trueba, Regueiro, Aranda, Isasi, Cuerda, Armiñán, Josefina Molina… Y por lo que a la nómina de extranjeros se refiere, baste recordar los nombres, por ejemplo, de Antonioni, Demaré, Torre Nilson, Chabrol, Villiers, Rivette, Visconti, Friedkin… 

20 años rabalianos

Con todo lo relatado —además de lo ya pespunteado— suficiente abanico encontró Milana Bonita para programar decenas de actividades, encaminadas todas ellas a hacer de Paco Rabal un símbolo permanente, tanto en su tierra de Águilas y Murcia como, a través de cualquier medio de comunicación, en el resto de España y allende nuestras fronteras.

Fiel reflejo de toda su variopinta nómina de actividades es la antología publicada hace un par de meses, “20 años rabalianos”, en la que se recogen, prácticamente, todas las iniciativas llevadas a cabo durante sus dos primeros decenios. Entre  ellas, la proyección de un centenar de películas.

Si entre los lindes de su geografía más cercana hay que valorar importantísimas colaboraciones —serenatas a Paco Rabal, veladas troveras en su homenaje, disertaciones y conferencias, actividades poéticas, declamatorias o pictóricas… O la inconmensurable aportación de la Universidad de Murcia, primera en España que invistió Doctor Honoris Causa a un actor, primero en su gremio en recibir tan alta distinción—, inmenso fue el apoyo y reconocimiento que le llegó a Paco de afuera, por parte de sus compañeros e incondicionales amigos y amigas del oficio.

La Asociación Milana Bonita, siempre buscando un motivo que hiciera pasear el nombre de Paco por el papel impreso y las ondas audiovisuales de los medios de comunicación, vino a concluir, pensando, que galardonar, investir o nominar anualmente a un rabaliano o rabaliana, procedentes del mundo de los platós, escenarios y estudios de televisión, podría dar mucho juego en informaciones, crónicas, entrevistas… No cabe duda de que fue una gran idea para nuestro objetivo. Periódicos, emisoras de radio y canales televisivos llenaron páginas y minutos alrededor de personajes que acudieron a sus investiduras glosando y homenajeando a Paco Rabal; y sin contrapartida alguna de caché, por esa pasarela han desfilado Ginés García Millán, Jordi Rebellón, José Sacristán, J. L. Galiardo, el director J. L. García Sánchez, Terele Pávez, Sancho Gracia, Mª Luisa San José, Juan Diego, F. Faltoyano, Estrella Morente, Eulalìa Ramon…

Centro de Interpretación Francisco Rabal

Tampoco abundan actores y actrices titulares de unas instalaciones de esta talla y envergadura, producto de la lucha y el empeño de Milana Bonita, que registró la primera solicitud en 2012, acompañada del correspondiente proyecto elaborado a partir de las visitas a otras instalaciones de este estilo ubicadas en distintas ciudades de la geografía española. Pese a no ser aprobado en sesión plenaria municipal, esta asociación siguió en su insistencia y elaborando nuevos proyectos, hasta que tres años después recibió la aceptación y el beneplácito de la nueva mayoría socialista en la Corporación Municipal.

Con estas instalaciones —inauguradas en febrero de 2022 en una de las plantas de la Casa de la Cultura que lleva, también, el nombre del actor—, y cumpliendo su labor de mostrar e interpretar la vida y obra de Paco Rabal, se ha logrado colocar otro punto rojo con el nombre del espectacular Nazarín o del humano Azarías en todos los mapas de itinerarios culturales. Y como no puede ser de otra manera, durante este “Año Rabal”, están llamadas a ser centro neurálgico y nudo de interconexión de muchas actividades conmemorativas del centenario de su nacimiento.

Y en este ambiente, aunque sea en otro escenario, otra meta alcanzada por la insistencia de Milana Bonita, y en su programa desde que empezara a revolotear: una escultura, próxima a inaugurar, en la Glorieta, entorno más céntrico de Águilas, dispuesta de forma que cualquier persona pueda sentarse e inmortalizar su imagen junto al cómico más polifacético . Paco Rabal, el actor más galardonado (dentro y fuera de España), o el más internacional de los y las intérpretes españoles, es un caso rayano en la linde universal de lo irrepetible, perfil del que se hizo eco Manuel Hidalgo al titular como un caso bastante excepcional (1985) su obra sobre la meteórica trayectoria de aquel, y primero de los ¡24 libros! que conforman la bibliografía del actor aguileño.

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