“¿Cómo es posible que de aquí, de este rincón tan apartado de todo, saliera un genio y un mito como Paco Rabal?”. Esta fue la expresión de Terele Pávez —investida Rabaliana 2008 por la Asociación Milana Bonita— en cuanto pisó tierra en la Cuesta de Gos, en Águilas, cuna de su irrepetible hermano Azarías. Aquel
Teresa Rabal y yo nos conocimos compartiendo algunos trabajos en TVE y cine. Eran principios de los 70. Pronto, la norma fue estar cerca de la familia, de Paco, de Asunción, de Benito. A esto añado que Damián Rabal, hermano de Paco, era mi representante entonces, y que lo fue durante 20 años. Así pues,
En nuestra familia Valera de la Cuesta de Gos (Águilas, Murcia), llamada de los Rencos, hemos sido lo menos 30 primos, ya que nuestros bisabuelos, Paco y Teresa, tuvieron nueve hijos. El mayor de nuestros abuelos, de esos nueve, era Paco, padre de Paco el de las Cabras, Dolores, Encarnación, Juana y Teresa, y esta
Has dejado la luz de tu mirada,la sombra de tu altura,la firmeza de tu voz, higuera herida,cumbre del rayo herido, malherido,como este pueblo tuyo;camino locuaz, Quijote de los campos,nostalgia viva de un toro amado,de un torero que en la ribera asoma. Desde aquí se ve el mundo.Todo el mundo se ve desde tus ojos,tus dos
Recuerdo que en su último cumpleaños le regalé a mi padre una pluma estilográfica. La recibió con dos sonoros besos como acostumbraba y, como también era costumbre, se le escapó una lágrima de alegría. Antes de que acabara de resbalar por su mejilla, me sorprendió con toda una declaración de principios: “Tengo una radio, coche
Cuando yo era niño, Paco trabajaba como eléctrico en unos estudios de cine madrileños. Subido a las pasarelas desde donde se dirigían los focos, miraba aquel mundo de luces y sombras que se extendía abajo; aquel mundo deslumbrante de ficción donde se recreaban pasiones inexistentes. Seguramente le resultaban tan lejano e inalcanzable como la distancia
Últimamente se ha vuelto bastante habitual escuchar a algunos intérpretes explicar que los premios Goya “no son lugar para hablar de política”. Que el cine debería mantenerse al margen de guerras, conflictos o debates incómodos. Que los artistas no están para “dividir”. Es una postura respetable, desde luego. También lo sería pensar que Chaplin hacía
Con el rostro terso y la mirada eclipsada, joven, en el bucle de celuloide de Antonioni; o con el rostro árido, como una patata, tras algún accidente y los revolcones del tiempo. Con el lenguaje acicalado y distante, pero bien medido; o la voz al pecho, arenosa, raspante, como uncal o el personaje deLos santos