Las fuerzas de seguridad han recuperado el control de las sedes del Congreso, la Presidencia y la Corte Suprema de Brasilia después de pasar todo el domingo invadidos y vandalizados por cientos de seguidores del ex presidente Jair Bolsonaro.
La reacción no se hizo esperar. Líderes y organizaciones políticas de América Latina y el Caribe, de Europa y de España han repudiado la actuación de los seguidores de Bolsonaro. También lo ha hecho el Partido Comunista de España en un comunicado en el que condena este nuevo ataque a la democracia brasileña, y solicita el respeto a la voluntad popular y a las instituciones brasileñas “Este asalto recuerda al lamentable momento vivido hace ahora dos años en el Capitolio estadounidense y se produce por parte de quienes intentan ganar violentamente y a través de un golpe de Estado lo que pierden en las urnas”.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, responsabiliza directamente a Bolsonaro: «Aprovecharon el silencio del domingo, cuando todavía estamos formando el gobierno, para hacer lo que hicieron. Sabéis que hay varios discursos del expresidente alentando esto. Y esa es también su responsabilidad y la de los partidos que lo apoyaron».
Lula decretó la intervención federal en el área de la seguridad de Brasilia hasta finales de mes. Anunció que volverá a Brasilia y que los «vándalos fascistas» que invadieron las sedes del Parlamento, el Supremo y la Presidencia serán «encontrados» y «castigados». También que se investigará quién les financió.







