Luchó el último aliento por la Justicia, la Verdad y para denunciar a los responsables

Ha fallecido Manuel Ruiz, hermano de Arturo Ruiz asesinado en la Transición

10 días antes de morir concendió una entrevista a Mundo Obrero
Manuel Ruiz. Hermano de Arturo Ruiz. Víctima de la Transición
Foto: Olmo Calvo

Hoy ha fallecido Manuel Ruiz García, hermano de Arturo, el joven asesinado el 23 de enero de 1977 en Madrid durante una manifestación pro-amnistía. Manuel ha luchado hasta sus últimas fuerzas por desentrañar la verdad respecto al asesinato de su hermano, por conseguir la justicia que el sistema judicial le ha negado durante años a la familia y por recuperar la memoria democrática de todas las víctimas de la “Transición” en su conjunto.

Aquel fatídico domingo de enero de hace cuarenta y siete años, Manuel y su familia conocieron la noticia de la muerte de Arturo por el Telediario, porque ninguna autoridad se dignó a comunicarles el fatal desenlace. Desde ese día, tuvo que enfrentarse a una dramática situación personal y familiar, como la de otras muchas familias cuya normalidad fue truncada por la represión franquista y la mano asesina de sus pistoleros.

Manuel y su familia han sido un ejemplo de lucha, muchas veces en solitario. Con más fuerza en los últimos años, y más recientemente a través del Colectivo por los Olvidados de la Transición, Manuel se ha esforzado por descorrer la cortina de silencio desplegada por el famoso consenso de la “Transición”. Inasequible al desaliento, tuvo que compaginar, hasta el último momento, su lucha por la justicia con su contienda contra la enfermedad. En la misma habitación del hospital atendía en días pasados las entrevistas de los medios informativos, incluyendo la concedida a Mundo Obrero. Sus palabras son una prueba palpable de abnegación y compromiso con la auténtica democracia, pero también una lección moral y una interpretación de la Historia imprescindible para comprender nuestro presente. “Los jueces deberían ser los primeros interesados en desvincularse de la dictadura”, dejó dicho.

Pero, ante todo, Manuel era una persona afable y entrañable, al que echaremos mucho, muchísimo de menos. Parafraseando la frase escrita por su padre en recuerdo de Arturo, la muerte no podrá borrar su sonrisa. Tampoco podrá callar su lucha. Todo lo contrario.

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