Los que pretenden dirigir un mundo en crisis y neocolonizado por el imperialismo podrían tener el detalle de ahorrarnos la sarta de mentiras y tergiversaciones que manejan para imponer la idea de que la reducción del bienestar social es lo que debe financiar una nueva deuda pública que a su vez financiaría el rearme generalizado que se relaciona y justifica con una proclamada defensa del supuesto mundo libre, aunque en realidad apenas disimula el intento de someter a Rusia, China, países brics y, en general, a quienes no acepten la imposición unilateral de las reglas del juego de un “orden internacional basado en normas”.
Para nuestra desgracia, el imperialismo “trumpetero” que padecemos nos sitúa ante una serie de interrogantes que no suelen explicarse en tantas sesiones de “mesas de análisis” como difunden los media controlados por el sistema para la guerra comunicacional, que no suelen explicar las elementales preguntas que podemos y tenemos que hacernos para comprender la situación del Occidente Globalizado como primer paso para encontrar los remedios en los que tenemos que basar nuestra supervivencia.
Aunque, con cierta sorpresa, quien busca y rebusca en internet puede encontrar textos jugosos y datos muy útiles para hacernos una idea documentada de lo que estamos viviendo. Es el caso de fastercapital que nos ofrece un suculento muestrario de preguntas y respuestas que merece la pena leer con detenimiento. Por ejemplo:
¿Cuál es el costo de la guerra y por qué es importante estimarlo y evaluarlo?
¿Cómo podemos medir y comparar los costos de diferentes guerras y conflictos?
¿Cómo afecta la guerra a la economía, el comercio y el desarrollo de los países involucrados y del mundo?
¿Cómo afecta la guerra a las vidas, la salud y el bienestar de las personas directa e indirectamente afectadas por ella?
¿Cómo afecta la guerra a los recursos naturales, la biodiversidad y el clima de las regiones afectadas?
¿Cómo afecta la guerra a la cultura, la identidad y los valores de las sociedades afectadas por ella?
¿Cómo afecta la guerra a las normas, los principios y la justicia de la comunidad internacional y la humanidad?
Y esa atenta lectura nos debería ofrecer un criterio pleno de sentido común sobre los costos de la guerra (que no la defensa) frente a los dividendos de la finalización del conflicto (que no la derrota de quienes se ven estigmatizados como enemigos en fase de aniquilamiento). El costo de la guerra siempre es mayor que los supuestos beneficios. Y la guerra no es inevitable.








