Editorial

El drama de los inmigrantes y otros temas calientes del verano

El verano nos ha traído el calor, los incendios en Galicia, la guerra del Líbano, la denominada Ley de la Memoria Histórica y el voto de los emigrantes, temas estos a los que debemos estar atentos. Además, la llegada masiva de inmigrantes, en lo que ya podemos calificar de «drama humanitario». Es altamente alarmante desde una posición humanista las propuestas que desde el gobierno y los partidos políticos se hacen para la solución del problema: más control, más barcos barrera, más muros, más medidas que únicamente tienen por objetivo contener la avalancha de seres humanos que huyen de la hambruna, las guerras y la miseria, hacia otros mundos donde, según la publicidad consumista, nadamos en la abundancia.

Por eso, algo de razón no le falta al Presidente de la Comunidad Autónoma de Canaria, al anunciar la solicitud de la intervención de la ONU ante la situación dramática e inhumana en la que se encuentran las personas que llegan a las costas de las islas. La ineficiencia de la UE y del gobierno español, son patentes. Bruselas no tiene entre sus prioridades el tema de la inmigración. La guerra contra la pobreza y la miseria debe ser a nivel global; no esperamos que llegue precisamente de las instituciones financieras internacionales, porque éstas son las causantes del drama, pero quienes deben intervenir son los gobiernos y abordar el verdadero problema: ¿Cómo es posible que mueran seres humanos de hambre cuando con la comida que se tira en el mundo rico se podría anastecer a medio planeta? ¿Qué pasa con los Objetivos de Desarrollo del Milenio? ¿Y la campaña Hambre Cero? Son meros impulsos publicitarios para acallar las conciencias en el momento. Tras ello, silencio.

El verdadero problema de la inmigración no se resuelve levantando barreras, al contrario se soluciona rompiendo las cadenas que atan la riqueza exclusiva y excluyente a una pequeña parte del planeta y repartiéndola con aquellos a los que durante siglos hemos esquilmado los recursos naturales. Todo lo demás palabras y demagogia. También, es dramática la situación de los que habiendo llegado a las costas o por otros lugares del país, se encuentran en el círculo vicioso de la irregularidad, es decir «sin papeles» y son explotados ante nuestros ojos. En muchas ciudades y pueblos de España, se ven escenas que nos recuerdan otros tiempos, en los que las plazas de los pueblos se convertían en un mercado humano de mano de obra, donde se elegía a los que tenían la suerte de no estar «marcados» y poder trabajar ese día de sol a sol. La economía española va viento en popa por la inmigración y mantiene un crecimiento del aproximado 3%, gracias a los trabajadores de otros países. El pago que se les hace no se corresponde con su aportación colectiva.

Cuba y sigue….

La intervención quirúrgica de Fidel y el posterior decreto por el que delegaba las funciones del gobierno a un equipo de dirigentes cubanos encabezados por Raúl Castro, ha vuelto a desatar en un concentrado espacio de tiempo todos los demonios contra Cuba. Desde Miami se ha visto como el «exilio» dándoselas feliz ha generado toda una acción antirrevolucionaria a la que no ha considerado siquiera al pueblo cubano. Como siempre el paladín de la democracia y (su) libertad, tiene un plan para Cuba con puntos secretos y todo, una clara ingeniería en los asuntos internos de otro país, la actitud del doble rasero, de la infamia de EE.UU., sin respuesta de la Comunidad Internacional. Solo desde la isla los amigos de Cuba, o el manifiesto «la libertad de Cuba debe respetarse» promovido por intelectuales de todo el mundo, con más de 16.000 firmas recogidas hasta este momento, han denunciado el expansionismo imperialista yanqui.

¿Que lo que deba pasar en Cuba lo van ha decidir los cubanos? No cabe la menor duda. Además, los principales protagonistas deben ser los que viven en la isla. Las opiniones que nos ofrecen distintos medios españoles e internacionales -entre ellos algunos de tirada nacional que se dicen independientes-, a la vez de maniqueas, no obedecen a la realidad que se vive en la isla. Quizás, es que no coinciden con los intereses de estos medios. No podemos por más que denunciar la campaña mediática y política contra Cuba, el pueblo cubano, el gobierno y el PCC y solidarizamos con Cuba deseando un pronto reestablecimiento del comandante en jefe.

Por la paz en Líbano

Treinta y tres días ha durado la brutal y homicida invasión y guerra de Israel contra la población del Líbano, durante los cuales la víctimas ha sido la población civil y fundamentalmente los más indefensos: los niños. Se han destruido infraestructuras civiles, sanitarias, de abastecimiento de agua y electricidad, siguiendo el ejemplo de la OTAN en la antigua Yugoslavia, y todo ello con la clara complicidad de Bush y la pasividad de la comunidad internacional. La peregrina e infame excusa fue el secuestro de dos soldados israelíes, cuando el gobierno sionista secuestra hasta ministros palestinos, a mujeres y niños. La resolución de la ONU si bien ha traído la paz, aunque débil, hace el juego a Israel, por tanto España no debe enviar soldados a la zona para consolidar los objetivos de Israel y EEUU. El despliegue debe ser en territorio de los dos países, además de incluir la exigencia a Israel de que concluya la ocupación de Palestina. El gobierno español deber exigir en el marco internacional las reivindicaciones que los movimientos sociales que se han movilizado contra la guerra, piden desde la izquierda, para resolver los conflictos de fondo que generan la injusticia y el terror sobre los pueblos de los territorios atacados, destruidos y masacrados.

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