17 jóvenes palestinos escriben la obra colectiva «El libro negro de Gaza»

Mosaico del genocidio en 50 relatos

Los autores recurren a una escritura tan gráfica que el lector va a verse atrapado por una experiencia inmersiva como si hubiese estado allí, como un testigo silencioso.
EL LIBRO NEGRO DE GAZA. TESTIMONIOS DE UN GENOCIDIO Edición, Gonzalo Delgado. Traducción, José Elías Rodríguez Ediciones del Oriente y el Mediterráneo, 2026
EL LIBRO NEGRO DE GAZA.
TESTIMONIOS DE UN GENOCIDIO
Edición, Gonzalo Delgado. Traducción, José Elías Rodríguez
Ediciones del Oriente y el Mediterráneo, 2026

Han pasado 65 años desde que Jean-Paul Sartre apelara a los pueblos del mundo a solidarizarse con los combatientes argelinos que se enfrentaban al colonialismo francés para lograr la independencia de Argelia. Lo hacía desde el prólogo de Los condenados de la tierra, obra de Frantz Fanon que acabaría convertida en una de las referencias de la literatura anticolonialista del siglo XX. Y lo hacía en un tono reivindicativo que desprendía rabia y desesperación ante una inacción que hacía cada vez más explícita la complicidad con la tragedia. Más de medio siglo después, las palabras del pensador francés resuenan con plena vigencia en las de Ibrahim Yaghi, que, junto a otros dieciséis jóvenes, ha desarrollado El libro negro de Gaza, una obra colectiva que recopila en medio centenar de relatos el testimonio de los dos primeros años del genocidio perpetrado por Israel en la Franja de Gaza.

«La tragedia de Gaza no ocurre en la oscuridad, está ocurriendo a plena luz del día. En las pantallas. En las redacciones. Mientras el mundo pasa de largo, indiferente, insensibilizado».

Así cierra Yaghi la antología en la que una generación compone letra a letra, relato a relato, el mosaico del genocidio, una obra coral que aborda la tragedia desde todas sus perspectivas. El lector recorrerá con este libro la Franja entre bombardeos y desplazamientos, pero también se adentrará en la intimidad de los palestinos. Se sumergirá en sus conversaciones, en su cotidianidad. De hecho, los autores recurren a una escritura tan gráfica que el lector va a verse atrapado por una experiencia inmersiva que le permitirá visualizar la realidad de Gaza prácticamente como si hubiese estado allí, siguiendo los hechos descritos desde la cercanía de un testigo silencioso.

El libro negro de Gaza es además una obra en la que Palestina toma la iniciativa de contar su historia desde el mismo centro de la tragedia: bajo las bombas, escribiendo a la lumbre de la madera quemada, donde el tiznado del carbón se mezcla con la tinta, Gaza relata su verdad a un mundo acostumbrado a asomarse a la Franja desde la distancia. En sus páginas, que bien pueden interpretarse como el diario generacional de la masacre, estos jóvenes, ocho chicos y nueve chicas, plasman la crudeza de la violencia con la que Israel pretende poner fin a la vida palestina en el enclave.

Los hechos se relatan de una forma estremecedoramente inmersiva que, desde la incuestionable experiencia del sufrimiento, resalta al mismo tiempo el carácter universal de un genocidio, que siempre ha de entenderse como una herida en la humanidad entera. Las narraciones recopiladas en el libro tienen la capacidad de difuminar las líneas del tiempo y el espacio para acercar al lector la naturaleza universal del dolor. La realidad que se describe sirve como puente para conectar con otras tragedias pasadas. El recorrido por Gaza ayudará a entender la destrucción de Grozni a principios de siglo, la brutalidad de la invasión de Iraq y la arbitrariedad de la muerte en los bombardeos indiscriminados en Sarajevo, así como la angustia con la que civiles sudaneses o ruandeses esperaban —y esperan— la llegada de la horda que acabará con ellos por el mero hecho de existir. Gaza está en todos estos dramas.

Gaza es muchas cosas: es una realidad que trasciende a la violencia, una existencia eterna que se reivindica en cada intento israelí por borrarla del mapa. Gaza es tantas cosas que no es fácil recorrerla, llegar a cada uno de sus rincones, de sus secretos, de sus virtudes. La mejor manera de entrar en ella es a través de su propio testimonio. Según Ahmad Sbaih, Gaza es una realidad agotadora, aunque también es su playa. Para Ghaydaa Al Abadsa, Gaza es transitar cada día al borde de la muerte, mientras que Nur Abed la define como ese lugar en el que la feminidad es un desafío, pero es al mismo tiempo el lugar en el que la dicha y el pesar llegan en el mismo suspiro. Gaza es donde, según indica Heba Almaqadama, la vida se convierte en una mezcla de agotamiento, miedo y resistencia inquebrantable.

Pero Gaza es esencialmente el espejo en el que la humanidad ve reflejada su naturaleza. Este libro logra definir el marco del espejo y, como hacía Sartre hace 65 años, apela a la humanidad en su conjunto a que despierte ante la realidad de la tragedia para poner fin a una de las injusticias más flagrantes de nuestro tiempo. Gaza, como se apuntaba es una herida en toda la humanidad y el camino para reparar ese dolor pasa necesariamente por la implicación de todos los pueblos del mundo en la única solución capaz de detener la hemorragia: la liberación de Palestina. Por eso la libertad que reivindican los autores de El libro negro de Gaza es la libertad de la humanidad entera.

(*) Periodista y editor de «El libro negro de Gaza»

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