Una rosa es una rosa, es una rosa, una rosa», decía Gertrude Stein en uno de sus escritos. A mí, hasta ahora, se me antojaba aparte de repetitivo, incomprensible. Pero han llegado estos tiempos y, de repente, le he encontrado sentido a la machacona definición floral: «una rosa es una rosa, es una rosa, una
Recuerdo una secuencia de la película «Viva Zapata» del director Elia Kazan – tan admirable en su oficio, como despreciable en su comportamiento durante la caza de brujas contra sus colegas cineastas comunistas – en la que Zapata – Marlon Brando -, todavía un simple jornalero, se presenta ante el patrón tras abanderar una pequeña
Muy Señora mía, de nuevo señora Presidenta de la Comunidad de Madrid: Le escribo a usted a vuelta de correo tras haber recibido su carta, con membrete dorado por supuesto, en papel bueno y del caro, en la que se me comunica que me ha concedido la beca de libros para mi hija pequeña. Y
Hace falta tener voz que contradiga a esas otras que pretenden amaestrarnos. Y esa voz está en este recién nacido Mundo Obrero Digital.
No hay nunca buenas noticias con las que desayunarnos. Ni siquiera tienen la condescendencia de soltarnos alguna en el telediario de la noche para que podamos conciliar el merecido sueño tras la jornada de trabajo o la angustia de otra más en el paro. Parece que fuera preconcebido. Algunos dirán que las buenas noticias no
En su decálogo del buen cuentista, el gran escritor uruguayo Horacio Quiroga afirmaba que para decir «el agua del río está fría», no había más palabras que esas; esto es, no cabía adjetivo alguno a no ser que quien quisiera añadirlo, lo hiciera con el ánimo de aportar algo más, o también, desvirtuar el sentido
No se tomó Zamora en una hora», dice el refrán y Agustín García Calvo, en el «Manifiesto de la Comuna Antinacionalista Zamorana», allá por los años 60, añadía, «ni tampoco en dos». Sin embargo, tan acostumbrados estamos hoy en día a la desesperanza, tan imbuidos de la inmediatez, del aquí te pillo aquí te mato,
He vuelto a hacerlo. Me había jurado a mi mismo que nunca más, que dejaría pasar estas navidades sin alterarme, que escucharía los villancicos, panderetas y deseos de buenos propósitos como quien oye el lejano zumbido de un mosquito en una calurosa tarde de estío, pero una vez más ha sido imposible. Podría echar la
Desconozco los motivos por los que mis colegas de profesión de la Academia de Cine le han otorgado al Rey Juan Carlos I de España – y empresas varias – el Goya honorífico. Supongo que no será por sus méritos como actor. De sobra es conocida su incapacidad para aprenderse los diálogos, incluso para leerlos
Hace unas semanas, un suceso trastocó la apacible vida de mi pueblo. Un grupo de personas entraron en un supermercado perteneciente a una conocida cadena, y, tras llenar varios carros de alimentos y otros productos de primera necesidad, se dispusieron a abandonar el comercio sin pagar la mercancía. El encargado, no se muy bien si